martes, 13 de mayo de 2025

El comercio de libros

¿Existía realmente un comercio de libros en la Grecia de Platón? Desde luego, había libros: se escribían libros que interesaban a muchas personas que, alejadas de los autores, deseaban no obstante conocer sus enseñanzas o sus obras, cuya fama sí les llegaba. Y había también comercio. Echemos un vistazo:

Las actividades comerciales, ya desde la Edad de Bronce estaban presentes a nivel local, regional e incluso global (en el mundo conocido, claro, el que de una u otra forma estaba lo suficientemente cerca), y tras un declive durante los siglos XI a VIII a.C. durante los cuales los fenicios se llevaban el gato al agua (se conoce este período como la Edad Oscura, la del declive de las civilizaciones minoica y micénica), está atestiguado que floreció en el Mediterráneo de nuevo en el siglo VIII a.C., tomando mucho auge y expandiéndose gracias a diversos factores: la población se desplazó a nuevos territorios (Magna Grecia, y costas mediterráneas de Europa continental), le estandarizaron las medidas y la moneda, se implementaron nuevas políticas de lucha contra los piratas, hubo guerras y también alianzas entre estados.

A partir del 600 a.C., la construcción de barcos mercantes especializados y la construcción del camino diolkos (una vía preparada para transportar embarcaciones entre el mar Egeo y el mar Jónico, dotado con unos carriles; era más rápido y menos peligroso ir así de un mar a otro que dar la vuelta navegando alrededor de la península del Peloponeso, cuyas costas eran frecuente causa de naufragios; tendría una longitud de 6 a 8 kilómetros, y estuvo funcionando entre el 600 a.C. hasta el siglo I d.C.) dieron otro espaldarazo al comercio. La diversidad de rutas hizo que algunos lugares se erigieran en puntos neurálgicos, como centros permanentes de comercio, y allí los mercaderes de diversas nacionalidades podían reunirse a negociar y mercadear: Al Mina en la actual Turquía, Isquia-Pitecusas frente la costa de la actual Nápoles, Náucratis en Egipto, etc. A partir del siglo V a.C. El puerto de Atenas, el Pireo, se convirtió en el centro comercial más importante de todo el Mediterráneo, y se sabía que en su mercado se podía encontrar prácticamente cualquier cosa.

Se comerciaba con todo: cereales, vino, aceitunas, queso, carne, herramientas, esclavos, madera, perfumes, cerámicas... y también en libros.

En la Grecia Clásica hubo escritores de libros, y hubo artesanos de los libros. Los libros fueron una industria en alza y se empezaron a exportar. Al principio, el mismo vendedor de libros los copiaba primero. Luego, se emplearon esclavos para hacer de copistas y los libreros se especializaron solo en vender, formando un gremio. La venta de libros tenía lugar en sus negocios, unos espacios abiertos al público donde no solo vendían, sino también organizaban encuentros de eruditos que se reunían para escuchar lecturas en voz alta. Los gramáticos y los literatos participaban de estas reuniones, y leían sus obras al público y también a los críticos. Los libreros contribuyeron grandemente a la difusión de los libros, es decir, de las obras que contenían. 

El comercio de libros fue un buen negocio mientras se cotizaban las obras escasas, y sobre todo las más valoradas por su autor o por su contenido, pero con el tiempo, la proliferación de las copias fue gradualmente devaluando este oficio. En cualquier caso, no cabe duda que la existencia de mercaderes itinerantes fue un hecho, ya que los libreros locales no tenían muchas otras formas de proveerse de originales (o de copias) de los libros que los clientes demandaban, si no era viajando ellos mismos.

Lo he leído en:

  • https://www.worldhistory.org/trans/es/2-115/comercio-en-la-antigua-grecia/
  • https://iconio.com/ABCD/A/sec_6.htm
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Diolkos


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